"Tomar la propia cruz" no es una expresión metafórica.
La Cruz no es el medio y el símbolo de la unión mística del cristiano con Cristo. La cruz es el medio para hacer morir a Jesús y a sus discípulos. Jesús no prescribe a sus discípulos hacerse una cruz para seguirlo hasta el Calvario; pero tampoco alude a cualquier clase de sufrimientos más o menos vagos. Anuncia a sus discípulos la misma violencia y el mismo desprecio público que soportará él mismo. Por consiguiente, no se trata principalmente de cargar consigo mismo (identificando la persona con la cruz), ni de cargar para ofrecerlo a Jesús o aceptar tal o cual sufrimiento personal, ni de reconocerse culpable ante Dios, ni siquiera de imitar a Jesús, sino de prever y aceptar la soledad humana y la oposición violenta y cuasi oficial.
"Tomar la cruz" es lo
que en el v. 39 viene expresado como "perder la vida". Son
expresiones equivalentes para significar "morir de muerte violenta".
Pero Jesús dice a su discípulo que esta disponibilidad hasta dejarse matar es
la verdadera manera de ser uno mismo, de ganarse, de vivir.
En la línea del domingo
anterior, el v. 39 es una palabra de ánimo a quien puede comprensiblemente
experimentar el desánimo por lo difícil de la situación.
