De nuestra realidad no podemos obviar la tentación; la más grande del hombre es el no querer conocer y aceptar sus propios límites (1 Lect.). Cristo, a diferencia de Adán, acepta plenamente la condición humana, reconociendo la dependencia de Dios y rechazando el proyecto autónomo (Ev.). Y así Cristo constituye la nueva humanidad, en donde sobreabunda la gracia (2 Lect.).
Llamados a la intimidad con el Señor.
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sábado, 21 de febrero de 2026
Comentario a las lecturas del I Domingo de Cuaresma. 22 de febrero 2026
domingo, 1 de febrero de 2026
Comentario a las lecturas del IV Domingo del Tiempo Ordinario 1 de febrero de 2026.
Sería
un error escuchar las bienaventuranzas como un mensaje imposible, como una
cuestión que, tal vez, pueda cumplirse en la vida futura o que, por otra parte,
es una utopía de imposible realización. Podemos observar su existencia y sus
efectos en la vida cotidiana, en personas que tenemos cercanas.
Todo
el contenido de las bienaventuranzas se convierte en realidad. Esa realidad ya
viene anunciada en la primera lectura. Sofonías profetiza la obra de Dios,
Jesús da plenitud a esa obra al proclamar las bienaventuranzas.
domingo, 25 de enero de 2026
Comentario a las lecturas del III Domingo del Tiempo Ordinario. 25 de enero 2026
Jesús comenzó a predicar diciendo: convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos. Las palabras de Jesús son muy claras; si no nos convertimos, no tendremos acceso al Reino de los cielos. La conversión es una condición necesaria para entrar en el Reino de Dios.
Necesitamos convertirnos cada uno de nosotros en particular y necesita conversión la Iglesia entera, en general. Una Iglesia convertida del todo a Cristo sería una Iglesia santa y católica, una Iglesia una y plural. Igualmente, un mundo de personas convertidas a Cristo sería un mundo – Reino de Dios. La conversión es la principal tarea de nuestra vida. Toda nuestra vida debe ser conversión, purificación continua y constante de nuestra mente y de nuestro corazón.
La
conversión a la que nos llama Jesús, pasa necesariamente por la búsqueda de la
unidad perdida a todos los niveles de nuestra vida.
Hoy la Palabra
proclamada nos ofrece luz para poder ver entre las tinieblas de nuestra
sociedad y nuestra vida.
domingo, 14 de diciembre de 2025
Comentario a las lecturas del III Domingo de Adviento. Domingo Gaudete. 14 diciembre 2025.
1Hoy celebramos el Tercer Domingo de Adviento,
“Domingo de Gaudete”
El Tercer Domingo de Adviento
lleva el nombre de “Domingo de Gaudete”, o ‘Domingo de la Alegría’. Se denomina
así porque la tercera semana de Adviento parece despertar naturalmente una
sensación de ‘cercanía’, de que el más grande acontecimiento está ‘pronto’ a
suceder. Es esa experiencia del ‘falta poco’, por la que los corazones se
animan porque el trecho mayor ya está recorrido. Y la liturgia recoge este
sentir: la primera palabra que se dice en la introducción de la Misa es
precisamente Gaudete, es decir, “¡Regocíjense!”.
4.-En la celebración eucarística del día, el sacerdote se reviste con una casulla de color rosa, signo de gozo,
y la Iglesia invita a los fieles a profundizar en el deseo de conversión,
porque el Señor ha de llegar y todo debe estar bien dispuesto. De manera
coincidente, tanto en los templos como en los hogares se enciende la tercera
vela de la corona de Adviento, la única vela rosada.
El color rosa -asociado a la belleza y a la serena alegría- produce un contraste en la liturgia, en la que ha venido primando el violeta (morado) como signo de austeridad (actitud propia de las semanas de preparación para la Navidad). El color violeta ha de volver para el cuarto domingo de Adviento. En ese sentido, el rosa podría entenderse como un “ya, pero todavía no”, muy propicio para renovar esfuerzos o tomar aliento en el camino de conversión personal.
Hoy, vamos a encender la tercera vela de
nuestra corona de Adviento. El Señor está más cerca de nosotros y su luz nos
ilumina cada vez más. Abramos nuestro corazón, muchas veces oscurecido por las
tinieblas del pecado, a la luz admirable del amor de Dios.
Acudamos ahora a Santa María,
que colaborando con el Plan del Padre permitió que la luz del Señor ilumine a
la humanidad, y pidámosle que siga intercediendo por nosotros en este tiempo de
preparación. Rezamos un Padre nuestro y un Avemaría.
sábado, 22 de noviembre de 2025
Comentario a las lecturas del Domingo XXXIV del Tiempo Ordinario. 23 de noviembre 2025
En este domingo acaba el Ciclo litúrgico C. El ciclo acaba con la Solemnidad de Cristo Rey. El Reino de Dios es :
servicio, entrega, generosidad, comprensión. No siempre, el servicio a Cristo,
pasa por el aplauso del mundo. Jesús Rey es una figura atípica: manda sirviendo
y sirve orientando.
En
esta fiesta de Cristo Rey se nos presenta a Cristo como el centro de la vida de
la Iglesia. En Él, por Él y para Él van encaminados nuestros desvelos y –sobre
todo- el esfuerzo evangelizador para que, su Evangelio, sea tomado en cuenta a
la hora de reconducir este mundo un tanto despistado o perdido.
San
Ignacio de Loyola, en sus Ejercicios Espirituales, en el "episodio"
del "Rey Temporal y el Rey Eternal" lo define muy bien. Viene a decir
que si nosotros somos capaces de apoyo total a un rey de este mundo que quiere
instituir lo que todos queremos y guardamos una relación de identidad con sus
postulados, sus vestidos, sus trabajos, sus sufrimientos, etc.; mucho más
tendríamos que apoyar a un Rey Eterno que busca nuestra salvación y nuestra
felicidad, que constituyen –sin duda—uno de los mayores anhelos.
viernes, 14 de noviembre de 2025
Comentario a las lecturas del domingo XXXIII del Tiempo Ordinario 16 de noviembre 2025
Hoy, como
desde hace siglos, se sigue hablando si estamos en una etapa final de la
historia, del hombre y del mundo mismo. ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? ¿Hacia
dónde caminar? Las pistas nos las ofrece el evangelio de este día: “No hagáis
caso”.
Estamos en la hora del testimonio. Nos toca, hoy más que nunca, separar la paja del trigo, la auténtica fe de la religión a la carta. ¿Qué conlleva todo ello? Incomprensión, persecuciones o incluso el intento sistemático de reducir lo religioso al ámbito privado. Para los creyentes sigue la llamada a hacer la voluntad de Dios y a no renunciar a lo que es constitutivo de la misma Iglesia.
De las lecturas de hoy
emana un mensaje de esperanza, el juicio
será para la salvación, no para la condenación. La palabra de Dios nos habla
del final de los tiempos con una literatura apocalíptica. Tanto el evangelio
como la primera lectura del profeta Malaquías nos hablan de catástrofe,
enfrentamientos, divisiones, guerra y destrucción. Sin embargo, lo importante
es el mensaje final en ambas lecturas: "iluminará un sol de justicia que
lleva la salud en las alas", "ni un cabello de vuestra cabeza
perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas".
sábado, 8 de noviembre de 2025
Comentario a las lecturas del domingo XXXI del Tiempo Ordinario.
domingo, 19 de octubre de 2025
Comentario a las lecturas Domingo XXIX del Tiempo Ordinario. 19 de octubre 2025
Las lecturas inciden sobre nuestra oración, agradecimiento por los dones que Dios nos regala,
hoy nos recuerda que también es bueno pedir.
Ocurre que frecuentemente no sabemos
pedir y nos decepcionamos si Dios no nos concede lo que pedimos.
Vamos a profundizar en las lecturas de
hoy.
sábado, 27 de septiembre de 2025
Comentario a las lecturas del domingo XXVI del Tiempo Ordinario-
El tribunal de Dios no admite componendas, no hace distinciones entre el rico y el pobre. Sólo mira en el libro de la vida donde se hallan escritas las buenas y las malas acciones. Según sea el balance, así es la sentencia. Aquel que en su abundancia se olvidó de la necesidad ajena fue arrojado al infierno, el que nada tuvo y aceptó con humildad su pobreza fue llevado por los ángeles al descanso y la paz. Es verdad que no podemos hacernos una idea clara del infierno, ni tampoco del cielo. Pero lo cierto es que ambas realidades existen y que en una se sufre lo indecible y sin remedio, mientras que en la otra realidad se goza plenamente y sin fin. Casi siempre se habla del fuego, también del llanto y las tinieblas, de la desesperación que hace rechinar los dientes, de la sed insaciable, de la separación definitiva de la imposibilidad de amar y de ser amado. Es la más terrible amenaza, el último y tremendo recurso que el Amor, sí el Amor, tiene para atraernos y salvarnos. Es verdad que la lejanía de ese castigo, aunque quizá sea mañana, nos puede dejar indiferentes.
Es útil que se
ponga a disposición de la Iglesia –a través de nuestra parroquia o diócesis— de
dinero o recursos suficientes para que ésta cumpla su misión. En este sentido,
es posible que la mejor ayuda destinada a los pobres vaya conducida a través de
Caritas dentro de sus amplios sectores de actuación.
Pero volviendo a lo anterior, tampoco nosotros
podemos obviar la ayuda inmediata, perentoria o aquella que te impulsa a
acometer el corazón... o el Espíritu. Y es que no sabremos nunca bien, si
alguno de esos pobres que se nos acercan, aunque algunos tengan un aspecto feo
y despreciable, no sea el mismo Cristo. El remedio "calculador" es
dar a todos un poco -un poquito- de lo que ese día llevamos en el bolsillo.
lunes, 22 de septiembre de 2025
Comentarios a las lecturas del Domingo XXV del Tiempo Ordinario. 21 de septiembre 2025.
Las lecturas de este domingo son de una gran actualidad, pues a través de
ellas encontramos aportes muy inspiradores sobre la Ética de los Negocios. La
corrupción pertenece a esa zona oscura de los seres humanos, allí donde se
ocultan nuestras miserias (el orgullo, la envidia, la codicia). Si nos
descuidamos y dejamos llevar por lo que la sociedad considera como normal y
políticamente correcto, terminaremos como los personajes de estos relatos.
El evangelio nos presenta una parábola que nos habla del balance de una gestión. Con ello se nos recuerda que todos y cada uno de nosotros hemos de rendir cuentas ante el Señor de toda nuestra vida, hemos de entregar un balance de nuestra gestión. Y según sea el resultado, así será la sentencia que el Juez supremo dicte en aquel día definitivo. A lo largo de nuestra vida vamos recibiendo bienes de todas clases, materiales y espirituales, vamos disponiendo de meses y de años, de horas y de minutos.
La astucia de aquel administrador infiel, qué ponía interés en sus asuntos, cuánto se jugaba por solucionar sus problemas. El Señor da por supuesto lo inmoral de su conducta, pero reconoce al mismo tiempo la eficacia de su actuación, la inteligencia de que hizo alarde para salir de su apurada situación. Compara esa manera de proceder de granuja la actuación de los que son buenos. Y concluye que los hijos de las tinieblas son más astutos en sus asuntos que los hijos de la luz en los suyos. A pesar de que lo que persiguen los primeros son sólo unos bienes caducos, mientras que los que alcanzan los hijos de Dios son unos bienes superiores e imperecederos.
Este es el dramático problema que
Jesús quiere resolver con estas expresiones dificultosas, pero iluminadoras y
actuales. El creyente está en medio del mundo para que, como Jesús, sepa
discernir y valorar en sus justos límites los distintos valores: los humanos y
los del reino. Utilizar aquellos sin poner en riesgo éste. He ahí la gran
sabiduría que Jesús desea a sus discípulos, para que puedan ser siempre señores
e hijos libres en la casa del Padre, que para eso nos ha librado el Hijo.
Entendería mal este mensaje de Jesús quien despreciara los valores terrenos de
raíz. Y lo entendería peor quien pusiera en ellos su esperanza. Hay que
utilizarlos con sabiduría; más todavía, utilizarlos como ayudas para conseguir
el reino y vivir en la solidaridad y la justicia.